31 Días con San Ignacio
Bienvenido a 31 Días con San Ignacio, una celebración de un mes de duración de Espiritualidad Ignaciana. En honor de la fiesta de San Ignacio de Loyola el 31 de Julio, ofreceremos una selección de artículos, Blogs y videos para ayudarte a explorar las riquezas de la Espiritualidad Ignaciana.Contemplación Ignaciana. Orar con la imaginación
La oración imaginativa
es uno de los pilares de la tradición espiritual ignaciana. En su forma más
común, se toma un pasaje de las Escrituras, por lo general uno de los
evangelios, y se sumerge en ella con la imaginación utilizando todos los
sentidos. Se siente el calor del día, el olor del ganado y las nubes de polvo
en el camino, se escuchan las palabras de Jesús, veo sus acciones. Es una forma
de comprometerse personalmente el Evangelio, con todas nuestras facultades. Anthony
de Mello nos brinda una técnica, para practicar este modo de orar, a través de
preguntas.
Contemplación
Es una forma de
oración imaginativa, recomendada por San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios
Espirituales y empleada frecuentemente por muchos santos.
Consiste en escoger
una escena de la vida de Cristo y revivida tomando parte en ella como si
ocurriese en el momento presente y tú participases en ese acontecimiento. La
manera más eficaz de explicarte cómo se hace es conseguir que tú lo hagas.
Para este sencillo
ejercicio voy a escoger un pasaje del Evangelio según San Juan:
“Después de esto, hubo una fiesta de los judíos. y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que se llama en hebreo Bezatá con cinco pórticos. En ellos yacían una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Porque el ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua quedaba curado de cualquier mal que tuviese. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: “¿Quieres curarte?» Le responde el enfermo: ¡Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo! Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y anda». Y al instante el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar»”.
PASOS A SEGUIR
Pacifícate interiormente, como preparación para la contemplación, haciendo alguno de los ejercicios de concientización... Ahora imagina la piscina llamada Bezatá... los cinco pórticos... la piscina... los alrededores...
Pacifícate interiormente, como preparación para la contemplación, haciendo alguno de los ejercicios de concientización... Ahora imagina la piscina llamada Bezatá... los cinco pórticos... la piscina... los alrededores...
Toma el tiempo necesario para
imaginar la puesta en escena lo más vivamente que puedas, imagínate a ti mismo
viendo el lugar... ¿Qué clase de lugar es? ¿Limpio o sucio? ¿Grande o
pequeño?... Observa su arquitectura... Nota el clima...Una vez preparada la
composición, haz que toda la escena se llene de vida: contempla las personas
que están junto a la piscina... ¿Hay muchas personas?... ¿Qué clase de gentes
son?... ¿Cómo van vestidas? ¿Qué hacen?.. ¿Qué tipo de enfermedad
padecen?, ¿Qué dicen?.. ¿Qué hacen?
No basta con que observes la escena desde
fuera, como si se tratase de una película o de una obra de teatro... Es
necesario que participes en ella... ¿Qué haces tú dentro de la escena?... ¿Por
qué has venido a este lugar?... ¿Qué sientes cuando lo contemplas y ves a estas
personas?... ¿Qué haces?... ¿Hablas con alguien?.. ¿Con quién?..
Fíjate ahora en
el enfermo del que habla el evangelio... ¿Dónde se halla situado entre la
multitud?.. ¿Cómo va vestido?.. ¿Está alguien con él?... Acércate y charla con
él... ¿Qué le dices o qué le preguntas?... ¿Qué te responde él?... Dedica algún
tiempo a recoger el mayor número de detalles sobre su vida y persona... ¿Qué impresión
te produce?, ¿Qué sentimientos tienes cuando hablas con él?...
Cuando estás
hablando con él, observas por el rabillo del ojo que Jesús ha entrado en este lugar... Mira
todas sus acciones y movimientos... ¿A dónde se dirige?.. ¿Cómo se
comporta?..¿Cuáles crees que son sus sentimientos?..Camina hacia ti y hacia el
hombre enfermo... ¿Qué sientes en estos momentos?.. Te retiras cuando
comprendes que desea hablar con el enfermo... ¿Qué dice Jesús a ese hombre?...
¿Qué le responde el enfermo?...
Escucha con atención el diálogo completo -introdúcelo en la narración incompleta
del evangelio... Detente especialmente en la pregunta de Jesús: “¿Quieres
curarte?”...
Presta ahora
atención a la orden de Jesús cuando dice al enfermo que se levante y ande... la
primera reacción del enfermo... su intento de levantarse... ¡el milagro!...
Observa la reacción del hombre...observa las reacciones de Jesús... y las tuyas
propias...
Ahora Jesús se
vuelve hacia ti... Entra en conversación contigo... Háblale del milagro que acaba
de realizarse...¿Sufres de alguna enfermedad?... ¿física, emocional,
espiritual?... Habla de ella con Jesús...¿Qué tiene que decirte Jesús?...
Escucha lo que te responde: «¿No quieres curarte?» ¿Te das cuenta de lo que significa
realmente pedir que te cure? ¿Estás dispuesto a cargar con todas las consecuencias
que derivan de una curación?..
Acabas de llegar a un momento de gracia...
¿Tienes fe en que Jesús puede curarte y de que quiere curarte?.. ¿Tienes
confianza de que así será como resultado de la fe de todo el grupo que está
reunido aquí?.. En tal caso, escucha las palabras poderosas que él pronuncia
sobre ti para san arte o cómo coloca sus manos en ti... ¿Qué sientes?..¿Estás
cierto de que las palabras que has escuchado tendrán un efecto sobre ti, que de
hecho han producido ya ese efecto aun cuando tú no percibas nada tangible en
este momento?...
Pasa un rato de
oración sosegada en compañía de Jesús...No te desanimes si los primeros
intentos de este tipo de contemplación no son coronados por el éxito o no te
satisfacen como desearías. Sin duda, tendrás mejores resultados en sucesivas
veces.
Cuando dirijo esta
contemplación en grupo, invito a los miembros del mismo a compartir lo que han experimentado.
A veces, incluso, colocamos las manos sobre uno de ellos y oramos por él en nombre
de Jesús.

Anthony de Mello
Aprendamos entonces a pedirle al Señor que nos revele el mensaje que contiene su palabra, buscando resonancias en nuestra propia experiencia de vida. Ahí esta la clave, inténtalo...
© 2013 Loyola Press. Used with permission. http://www.loyolapress.com/
0 comentarios:
Publicar un comentario